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Mostrando entradas de 2013

Editorial

Al elaborar este blog para la materia Taller de Comprensión y Producción de Textos I, hubo un gran debate acerca de la temática que se debía abordar entre las cinco opciones que estaban disponibles.  Hasta que por fin se decidió por una.  El año 1955 marcó un hito por los bombardeos a la Plaza de Mayo, la Marina naval estrenó sus aviones para derrocar al entonces presidente, Juan Domingo Perón. La historia veía  así su tercer golpe de Estado. La constitución del Estado benefactor del año ’49 cayó  desmoronada entre las bombas. El peronismo quedó perseguido y proscripto. Se cometieron fusilamientos en todo el país a todos aquellos que contribuyeran para que Perón volviese.  Hubo una sociedad dividida entre los escombros y existió un Abelardo Castillo para describirla; hubo un sobreviviente de la masacre de José León Suárez y existió un Rodolfo Walsh para contarlo instaurando una nueva forma de hacer periodismo. Se optó por abordar  los bombardeos a la p...

'Viva el General VAlle. Viva Perón. Viva Evita'

Un 16 de junio de 1955, sorpresivamente un grupo de aviones del Estado bombardeó la plaza de Mayo. El ataque dejó un saldo de 364  muertos y casi 2000 heridos, hubo mucha gente en el lugar ya que era un día hábil. Incluso, una de las bombas cayó encima de un trolebús matando inmediatamente a todos sus pasajeros. Los aviones navales fueron estrenados paradójicamente, no para defender a la patria, sino para matar a sus hermanos. La dimensión del hecho fue tanto que se mira con lupa en el mapa de la historia argentina. A los tres meses una junta militar llegó al poder por la fuerza con ella vino de la mano la proscripción del peronismo y fusilamientos. Miles de presos políticos y militantes peronistas estaban detenidos en el buque prisión Washington. Allí estaban los generales Juan José Valle y Tanco . Debatían entre ellos la posibilidad de crear un movimiento que exija   el cese de la persecución al peronismo; la restitución de la Constitución de 1949 y libertad a los p...

LA CULPA Y EL CASTIGO

Nací el 27 de marzo de 1935 en  Buenos Aires, aunque prefiero decir que lo hice en la ciudad costera de San Pedro,  localidad que vio nacer a mi papá y que me adoptó a los 11 años hasta los 18. Mis primeros cuentos los publiqué en 1959 y ese mismo año gané un premio en la revista ‘Lea y vea’ que tenía como jurado, nada más y nada menos que a Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Manuel Peyrou. En el ’56, yo era un joven de 21 años, había pasado un año de lo más asombroso que viví como ciudadano argentino: un golpe de Estado y la proscripción del peronismo. En mi cuento ‘Los muertos del piedra negra’ reflejé a una sociedad que comenzaba a manifestarse en contra del Gobierno impuesto y a visibilizar la figura de Perón. Yo me posicioné en una tercera posición, no estuve ni de un lado, ni del otro. Mi compromiso como con todos mis cuentos consistía en describir la sociedad dividida que reprimía desde un bando y pedía por su líder desde el otro. Mi ferviente adhesión ...
Un ataque por bombas arrojadas desde  aviones de la  aviación nava l  de  munición de 7,62 y 20 mm BOMBARDEO A PLAZA DE MAYO Y EXILIO DE PERÓN El golpe dejó un saldo de 364 muertos y más de 700 heridos.  En la mañana del 16 de junio de 1955, el vicealmirante Giangiulo arengó a sus tropas de atacar la casa Rosada. A las 8 de la mañana, el general Perón fue informado de la trama de los ataques y se dirigió al Ministerio de Guerra. Desde el interior de la casa de Gobierno y del Ministerio de Guerra se empezó a desplegar la resistencia armada. Las tropas del Batallón 4 fueron transportadas en camiones pero fueron fervientemente impugnadas desde adentro por el ejército de granaderos a caballos; y  desde el exterior  por tropas que marchaban comandados por el General Lucero. El dirigente sindical Héctor Hugo Di Pietro, encargado de la CGT en ese momento,  anunció por cadena nacional de radiodifusión lo que estaba pasando y alertó a lo...

EL LEVANTAMIENTO

Era un día como cualquier otro, me calcé las botas, mi ropa Pampero, mi morral y me fui a trabajar como todos los días.  Era un día de muchísimo calor affff! Caminaba por calle Montevideo y cuando llegué a la avenida Nueva York sólo deseé tirarme de cabeza al río. Pero, no, debía entrar a la fábrica que me da de comer como todos los días. Agarré mi correspondiente soldadora, saludé a los muchachos de la cabina, bajé el cubreojos y me puse a soldar. Me pareció raro que moldeable que estaba viniendo el hierro pero igualmente seguí. En eso sentí que una pesada mano se posó sobre mi hombro, era Cacho que se me acercó al oído. -Hoy nos juntamos en la entrada de la alameda a las 8, no faltes. Cuando el reloj marcó las 7 dejé mi soldadora en su lugar, agarré mi morral y me fui masticando un sándwich. Me dirigí al lugar indicado por Cacho y en eso vi que se acercaban cuatro compañeros con el semblante expresando entusiasmo. - Hoy vamos todos a Plaza de Mayo, tenemos que ...