Un ataque por bombas arrojadas desde aviones de la aviación naval de munición de 7,62 y 20mm
BOMBARDEO A PLAZA DE MAYO Y EXILIO DE PERÓN
El golpe dejó un saldo de 364 muertos y más de 700 heridos.
BOMBARDEO A PLAZA DE MAYO Y EXILIO DE PERÓN
El golpe dejó un saldo de 364 muertos y más de 700 heridos.
En
la mañana del 16 de junio de 1955, el vicealmirante Giangiulo arengó a sus
tropas de atacar la casa Rosada. A las 8 de la mañana, el general Perón fue
informado de la trama de los ataques y se dirigió al Ministerio de Guerra.
Desde
el interior de la casa de Gobierno y del Ministerio de Guerra se empezó a
desplegar la resistencia armada. Las tropas del Batallón 4 fueron transportadas
en camiones pero fueron fervientemente impugnadas desde adentro por el ejército
de granaderos a caballos; y desde el exterior
por tropas que marchaban comandados por
el General Lucero.
El
dirigente sindical Héctor Hugo Di Pietro, encargado de la CGT en ese momento, anunció por cadena nacional de radiodifusión
lo que estaba pasando y alertó a los trabajadores a concentrarse en el lugar para
defender a Perón.
A
las 12:40 la Marina comenzó a desplegar todo su ametrallamiento al área de la
Plaza de Mayo, el panorama fue desolador como bien lo describe Ricardo Piglia,
en su cuento, Desagravio: ‘El cielo blanco, con los aviones al fondo, brillaba
como una tela mojada. Grupos de manifestantes llegaban en camiones por calles
laterales. No había carteles, no había consignas, sólo la gente que se
amontonaba. Igual que ovejas. ’’
Así
fue como la historia nacional vivió su tercer golpe de Estado.
Las
últimas horas de Perón en la Argentina corresponde a una secuencia digna de ser
narrada: El 3 de octubre de 1955, el General Juan Domingo Perón se fue exiliado
por vía aérea al Paraguay con todas las
garantías que le había otorgado el gobierno militar de facto. Partió en su Cadillac rumbo a la embajada de Paraguay,
destino que el embajador del país vecino desistió de concretar y por eso
decidió que el general vaya con sus asistentes a la cañonera paraguaya que
estaba amarrada en el puerto. A bordo del navío, oyeron como Lonardi anunciaba
el éxito de la autodenominada Revolución Libertadora. Luego, subieron al
hidroavión Catalina.
Luego,
se trasladó a Panamá donde conoció a una joven María Estela Martínez de 24 años
y apodada Isabelita. A su itinerario se sumaron los países de Nicaragua,
Venezuela y República Dominicana. De todos debió retirarse amenazado.
El
clima político latinoamericano había llegado a un clima de tanta crispación que
el general, cinco años después del bombardeo a Plaza de Mayo tuvo que irse
exiliado a la España franquista.
En
Argentina el Partido Justicialista seguía siendo predominante pese a la
ausencia física del general y la proscripción del peronismo. Fue en ese contexto
que Perón decidió retornar al país.
El
general volvió a la Argentina el 20 de junio de 1973, una multitud de
peronistas de izquierda y derecha lo fueron a recibir al aeropuerto de
Ezeiza.

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