Ir al contenido principal

'Viva el General VAlle. Viva Perón. Viva Evita'

Un 16 de junio de 1955, sorpresivamente un grupo de aviones del Estado bombardeó la plaza de Mayo. El ataque dejó un saldo de 364  muertos y casi 2000 heridos, hubo mucha gente en el lugar ya que era un día hábil. Incluso, una de las bombas cayó encima de un trolebús matando inmediatamente a todos sus pasajeros. Los aviones navales fueron estrenados paradójicamente, no para defender a la patria, sino para matar a sus hermanos.
La dimensión del hecho fue tanto que se mira con lupa en el mapa de la historia argentina.
A los tres meses una junta militar llegó al poder por la fuerza con ella vino de la mano la proscripción del peronismo y fusilamientos.
Miles de presos políticos y militantes peronistas estaban detenidos en el buque prisión Washington. Allí estaban los generales Juan José Valle y Tanco . Debatían entre ellos la posibilidad de crear un movimiento que exija  el cese de la persecución al peronismo; la restitución de la Constitución de 1949 y libertad a los presos políticos. 
La insurrección comenzó el 9 de junio de 1956. Lo  más tenebroso pasó en los basurales de José León Suarez, muy bien descripto por Rodolfo Walsh en su obra ‘Operación masacre’.  Se trató del arresto de doce personas en Florida por parte de la policía federal y luego llevadas a ese partido del oeste bonaerense para ser ejecutados por peronistas y por violar la ley marcial. Murieron 5, sobrevivieron 7. Entre ellos el reconocido Juan Carlos Livraga, llamado cariñosamente ‘el fusilado que vive’ que le permitió a  Walsh reconstruir la historia.
La orden de fusilar fue dada por el General Pedro Eugenio Aramburu en la madrugada del 10 de junio de 1956, la última vez en la historia que se había mandado a hacerlo fue en 1828 a Dorrego.
Esa forma de imponer las armas y la fuerza física, toda insignia de peronismo fue perseguida, demonizada y proscripta.


‘Operación masacre’  instauró un modelo de investigación periodística a seguir: la novela de no ficción. Hay voces que dicen que viene de la mano de Truman Capote con ‘A sangre fría’ pero hay otras voces que afirman fervientemente que la obra de Walsh fue escrita primera y con muchos más problemas de publicación en plena dictadura.
En la actualidad gozamos de una democracia plena, en todos sus sentidos, cuando logramos conquistas sociales que fueron instauradas como políticas de Estado por Perón y devastadas por juntas militares de facto que sucedieron su gobierno. El mejor homenaje que se le puede hacer a Valle y a todos los compañeros fusilados en José León Suárez es mantener vivo su recuerdo y seguir construyendo esta democracia que a ellos les negaron.




Comentarios